Los desposeídos, una utopía anarquista


Los desposeídos: una utopía ambigua, escrita por Úrsula K. Le Guin, la autora de la saga de Terramar, es una obra indispensable de Ciencia Ficción social. Anarquismo, taoísmo, feminismo, ecologismo social, física relativista y semántica del lenguaje Asusta y ciertamente su radicalismo lo justifica, pero este libro expresa muy bien lo que dicen cientos.

La Ciencia Ficción de Úrsula K. Le Guin no es popular. Eso no quiere decir que no sea conocida, tal vez un poco menos, porque escapa de las banalidades de la televisión, cine o la literatura de ficción más popular. Le Guin ha ganado muchos premios: Nébula (1974) y Hugo (1975) con esta novela y  el National Book Award y el Endeavour en otras obras. En  1974, no recibió ninguno por Los desposeídos: una utopía ambigua.

“Ambigua”
Un título estupendo. Tanto que se pueden analizar y explicar sus elementos como palabras clave. Empecemos por el final. ¿Por qué ambigua? Se trata sobre la anarquía, es decir, una sociedad abierta, sin fundamentalismos, con individuos de criterio propio que impiden que otros gobiernen su pensamiento; y sobre todo y más importante que, no existe el uso de la fuerza. Es ambigua, pero también lógica, como es su estructura literaria.

Dos mundos: Anarres (Luna) y Urras (planeta Tierra-), anarquía y propietariado (capitalismo), respectivamente. La historia de la novela avanza con capítulos que van alternando las impresiones de los personajes de cada mundo. Cada personaje tiene algo que aportar y sus diálogos se complementan dejando la conclusión, entre líneas, al lector. Realizada con auténtico talento artístico.

A la autora le costó encontrar literatura anarquista en esos años posteriores al loco 1969, pero al fin, un librero le permitió acceder a su biblioteca personal para documentarse durante varios años. Incluido Bookchin, contemporáneo a su época. Tal es su dominio de la temática que muchos anarquistas consideran a “Los desposeídos” como una descripción acertada de los mecanismos que llevan a la sociedad soñada y de los peligros y dificultades que trae implícito esa aventura social.

Y es cierto que la obra es densa, pero se excusa si pensamos en la cantidad de libros que resume y muestra con varios rostros y pensamientos que nos estimulan. Consejo: leer con tranquilidad y exprimir cada detalle, pues todo ha sido bien pensado. No solo los planteamientos ácratas, también aquellos basados en el Tao, en la semántica del lenguaje, en el feminismo y ecología social (Bookchin). Ainsetain es el nombre que le da Le Guin al autor de la Teoría de la Relatividad, muy similar a Einstein, ¿verdad? También se puede identificar una frase típica del anarquismo: “La propiedad es el robo”. ¿A quién pertenece? Éste no es un caso tan evidente como el de Einstein, pues la dijo P.J. Proudhon en su libro “¿Qué es la propiedad?”, y él no es tan conocido.

“Utopía”
¿Por qué utopía? Las diferentes nociones de utopía lo vinculan estrechamente con su ambigüedad. No es casualidad que el protagonista, Shevek, sea un físico anarquista. Pues Le Guin usa y explica la física del siglo XX y las consecuencias filosóficas de sus postulados. Shevek pretende desarrollar un ansible: un dispositivo de comunicación interestelar que permite superar las limitaciones de la física relativista y la velocidad de la luz. Pero debido a la actitud autárquica de Anarres, su mundo natal, tendrá dificultades para articular su teoría. Y el lector va junto a él, esto es, perdido o, más bien, exiliado.

“Estaba solo aquí, pues venía de una sociedad que había elegido el exilio. Y también en su mundo había estado siempre solo, porque él mismo se había exiliado del resto de la sociedad. Al marcharse, los Emigrantes (sus antepasados) habían dado un paso, sólo uno. Él había dado dos. Y está solo, solo consigo mismo, pues había decidido correr el riesgo de la aventura metafísica. Y había estado lo suficientemente loco como para creerse capaz de unificar dos mundos a los que él no pertenecía“.  [Capítulo III. Pág.98].

Por eso es la historia de un exilio. Anarres nació del desentendimiento del pasado y del lugar de donde había venido, de Urras. Olvidó la Historia y renegó la posibilidad de retorno cuando “el verdadero viaje es el retorno”. Volver y comunicar lo encontrado, pues si no lo hace así simplemente vive una aventura. Asumir esa responsabilidad, al contrario, lo convierte en un auténtico viajero.

“Los desposeídos”
¿Por qué los desposeídos? Quizá parezca que se refiere a los individuos de Anarres, pero cuando Shevek llega a Urras, sus ciudadanos empiezan a perder el cinismo y sentir el miedo que ocultan con la fuerza, con el poder. Incluso una parte de ese mundo de Urras pretende levantarse de esa miseria psicológica con una revolución. Shevek, ingenuo, comenta con frescura y asombro la crónica de ese impulso revolucionario.

Todo es cambio, todo es movimiento. No se posee nada en esa inestabilidad. Esa es la incertidumbre no digerida que lleva a la fuerza. Una fuerza tan poderosa que requiere una alerta continua, una revolución permanente. En la pág. 64, Shevek dice a un urraniano: “Ustedes no entienden lo que es el tiempo. Dicen que el pasado se ha ido para siempre, que el futuro no es real, que no hay cambio, que no hay esperanza. Piensan que Anarres es un mundo inalcanzable, así como es inalcanzable el pasado. Y entonces no le queda más que el presente, ese Urras. ¡Y se les ocurre que esto puede poseerse!”.

Y en la pág. 356, hablando a compañeros de Anarres: “Pero las normas son siempre tiránicas. El deber del individuo es no aceptar ninguna norma, decidir su propia conducta, ser responsable. Sólo así la sociedad vivirá, y cambiará, y se adaptará, y sobrevivirá. No somos miembros de un Estado fundado en la ley, somos miembros de una sociedad fundada en la revolución”.

Le Guin tiene una lectura social que no tienen otros escritores muy reputados, como J.R.R. Tolkien. Su fantasía es más cercana a temas de nuestra humanidad. La novela da mucho que pensar, aunque es denso y muy comprimido, pero está excelentemente bien expresado y vale la pena adentrarse en ese viaje de retorno que es nuestra historia con otros puntos de vista más creativos. Si te gusta pensar, si no te gusta este mundo en el que vivimos, si no quieres una Ciencia Ficción escapista, sino que explore y ahonde en la realidad, “Los desposeídos” es tu libro.

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