Tinta-letras-yonkies.- (Infiltrado)


Javier Díaz Murillo

Ando estos días sumergido entre las páginas de cuatro libros diferentes y sí, lo reconozco, siempre me puede la ansiedad, quiero leerlo todo; veo una portada o leo una crítica o una simple sinopsis y ¡zas!, caigo de forma irremediable presa del embrujo de las historias, de los sueños inalcanzables, de personajes a los que me gustaría parecerme o de paisajes que intuyo, ¡ay!, que jamás pisaré… No son las ganas de soñar ni de evadirme, es el ansia de conocer, esto sí que engancha.

El primero de los títulos, Firmin, de Sam Savage (Seix Barral. Barcelona, 2007) me acaba de dejar decenas de imágenes imborrables. Páginas repletas de originalidad, pues la perspectiva del protagonista gravita a nivel del suelo, en un mundo ratonil. Firmin es una rata que, por obra y gracia de la literatura, se vuelve inteligente y lo consigue leyendo libros. Este hecho, más que una ventaja, se convierte en una malicia del destino: su mente ya no encaja en el universo de las alcantarillas y tampoco puede acceder al nivel humano. Su coranzonzito, emocionado por las palabras, flota en un limbo de soledad donde la única compañía son sus propios pensamientos y las historias de la letra impresa. Es un relato de amor por la literatura, que rezuma ternura, humor y nostalgia a raudales. Un gran descubrimiento.

Otra de los obras degustadas a medias o en proceso de digestión es El club de los supervivientes, de Ben Sherwood (Paidós. Barcelona, 2010), sí, me va el morbo, qué pasa, las visiones apocalípticas y las olas gigantes me acojonan pero también me atraen. Qué se le va a hacer. Mis pesadillas recurrentes siempre incluyen un mar tenebroso, oscuro, con tsunamis a punto de devorar pueblos costeros indefensos en medio de una tormenta. Y este libro resulta idóneo para adoptar una buena actitud y aptitud frente a la adversidad. Cuenta, a través de investigaciones y testimonios de personas que sobrevivieron a los escenarios más terribles: accidentes de aviación, ataques de osos, desastres naturales, etc, por qué unos viven y otros mueren o cómo actuar de forma adecuada en medio del caos. Respuestas científicas, consejos, historias de superación increíbles… Imprescindible.

Historias de Nueva York e Historias de Londres (RBA), forman dos títulos del periodista Enric González, columnista habitual del diario El País. González escribe como los ángeles, con gracia, con ese estilo desenfadado que parece ligero, que fluye sin esfuerzo pero que deja poso y tiene profundidad de forma e ideas. Una delicia de la llamada literatura de viajes que apasionará a todos aquellos que pretendan darse un paseo por cualquiera de estas dos míticas ciudades: personajes escalofriantes (Jack el destripador), arquitectura (la competición de los rascacielos en Nueva York), deporte (el origen de equipos como el Chelsea o el Liverpool), y mucho más. Un viaje alucinante sin moverse del sillón y sin salir de la habitación. Barato, sustancioso y saludable para las neuronas, ¿existe una droga mejor?

Javier Díaz Murillo

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