Poesofema: Espejismos.

Deja esfumarse tus espejismos vampiros
En el laberinto de universos que navegan dibujando estelas circulares, giras alrededor de ti mismo.
Nada nace, nada muere, nada fue, nada será, en ti va ronroneando la eternidad.
La división es tan falaz como la unión, no hay fisuras en lo que existe.
Todo exulta en un instante único.
Los vientos pasan entre tus celulas.
El fuego arde en la palma de tus manos.
Llueves.
Recibes en tu seno a los diez mil ríos.
En tu corteza crecen plantas y ciudades.
A tu corazón llegan los latidos del cosmos.
Eres una explosión de luz dentro de un inconmensurable pozo negro.
Lo que hoy te parece importante, tiene poco valor.
Elimina las cosas pasajeras.
Alejandro Jodorowsky

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Fábula

La fábula está escrita por Alejandro Jodorowsky

En un poro de la piel, como si fuera un pozo profundo, vivía prisionera una colonia de microbios. Todos miraban el azul del cielo que de vez en cuando brillaba en la boca de la cárcel y soñaban con salir un día para revolcarse en los verdes prados y vivir junto al penetrante aroma de las flores. Parados en dos filamentos, expresaban sus grandes ilusiones: “¡Yo me inflaré y pronto, convertido en globo, podré flotar hasta arriba!” “¡Ilusos, hagan como yo: críen músculos y sean fuertes!” “¡Con estos seudópodos me tallaré escalones a latigazos!” Y así se pasaban los días, pero mientras ellos trataban de aumentar en cualquier forma posible, hubo un microbio que comenzó a plegarse como acordeón, haciéndose cada vez más pequeño. El jefe de los esperanzados lo miró desde lo alto de su orgullo: “¡Este estúpido se está encogiendo!” La colonia lo despreció y, como continuara prensándose, sus integrantes fruncieron el núcleo: “¡Se burla de nosotros! ¡Pretende expresar su desprecio por nuestro ideal! ¡Cómo es posible que este maleducado trate de ser menos, cuando nosotros tratamos de ser más!” No consiguieron persuadirlo. Siguió apretando sus partes como si quisiera desaparecer de la vista de sus prójimos. Vinieron las burlas, los remedos sarcásticos, las frases despectivas, los empellones. Se hizo tan minúsculo que fue olvidado. Una mañana; cuando todos estiraban sus membranas para acercarse aunque fuera un trecho imperceptible al azul luminoso de la superficie, nuestro microbio dejó de presionar sobre sí mismo, se soltó como un resorte y sus fuerzas comprimidas estallaron con tal ímpetu que saltó hacia el exterior cual un disparo de rifle. ¡Fue a dar al mundo que ansiaba! Los demás quedaron en el fondo del agujero envidiándolo sin saber qué hacer con el cuerpo que tan orgullosamente habían agrandado.

 

 

“Quien disminuye su vanidad se engrandece, los logros supremos llegan por humildad, una buena estrategia multiplica las fuerzas”, A. Jodorowsky. Y yo añado a las palabras sabias de este maestro que: cuando uno se engrandece humildemente, piensa uno en que es grande y vuelve la vanidad. El pensamiento no ayuda a ser digno de la humildad, ni de la dignidad misma, es más, de nada en absoluto. Por eso los orientales se esfuerzan en que el pensamiento no se ponga de por medio entre ellos y la vida y les transforme en algo que no desean ser. Haz humilde aquello que tengas que hacer. No esperes nada real que provenga del orgullo. Hace tiempo dejé mis amistades falsas atrás y ya no se interponen entre la vida que quiero, que es la de ser auténtico, y yo mismo. Mis amigos de ahora son los amigos que quiero y que no piensan que es mejor ser orgulloso, vanidoso o importante. Se ríen de eso. Por ello, seguimos ejercitándonos para vivir con humildad.

 

Haz lo que sientes y no lo que los otros te imponen: eso es el germen de totalitarismo, pero sobre todo y más importante porque en la vida hay que ser uno mismo. Si no puedes caminar salta.

Las palabras son… (X)

Alejandro Jodorowsky.

Cualquier enunciado es mucho más simple que las intenciones de quien lo enuncia. Las intenciones son siempre la vluntad del Todo. No hay intenciones personales. Cuando parecen serlo, indican enfermedad de quien se las apropia.

Entre la plenitud y el vacío se oculta aquello que llamamos Dios. No sabemos lo que es, pero sí sentimos que en nuestro corazón es. Regresando a la relación con Su misterio, nos liberamos del peso de la historia. Dejando de buscar la autoridad suprema, nos convertimos en un fiel de balanza estrictamente inmóvil.

Las palabras son… (IX)

Alejandro Jodorwsky.

El valor de un enunciado depende del uso que se haga de él. Las palabras sin hechos no deben juzgarse como verdades.

Un sabio puede obtener lecciones de un enunciado por absurdo que el enunciado sea. Los hechos del sabio otorgan sabiduría a las palabras, pero las palabras no son sabias ni tienen cualidades. Las cualidades las tiene quien las pronuncia.

No hay que eliminar el ego sino domarlo;

él es la escalera que permite subir al cielo,

pero si se convierte en guiador, nos pierde;

es el alma la que debe indicarle el camino.

Las palabras son…(VIII) A.Jodorowsky

Cualquier idea es exacta si corresponde a su contexto. Una idea deja de ser exacta cuando se la enuncia en un contexto ajeno. El diálogo se equilibra adecuando primero los contextos y luego las ideas.

El ego es un bulbo hecho de caparazones en cuyo centro

yace el alma dormida.

En la medida en que nos desprendemos de ellas,

surgen los antiguos dolores,

pero la sensibilidad que permite la comunión

nos fortalece al hacernos vulnerables.

Ante el horror del mundo, la apatía es sólo válida

si nos conduce a la compasión.

Las palabras son… (VI)

Extraído de “La escalera de los ángeles” de Alejandro Jodorowsky.

Cada individuo tiene, por su diferente y particualar formación, un lenguaje distinto. Parecido al de los otros, pero no similar. Es imposible que un individuo maneje la totalidad del lenguaje. Cada vez que un individuo piensa, no puede comprender realmente a los otros, ni comprender al Mundo, ni comprometerse a sí mismo. Los conceptos son “aproximaciones”.

Cuando la luz no viene del íntimo centro otorga a la sombra

contornos inquietantes;

aquel niño cobarde que vive en la superficie de sí mismo,

nunca ha encontrado el mundo,

su vanidoso deseo de poder dar lo coloca ante la angustia

irremisiblemente de expresar el misterio,

pero por querer abarcar sólo un puñado, toda la arena

del desierto se le escurre entre los dedos.

Las palabras son… (V)

Extraído del libro “La escalera de los ángeles”. A.Jodorwsky.

Los pensamientos personales, “míos”, sólo valen para el que los enuncia. Los impersonales, “suyos”, valen para todos. Mis pensamientos no son míos, son suyo, del Todo.

Cuando su grito   no es más que el eco de aquel que surge de su propia sombra -resonancia    sublime del Verbo primero que actúa como un secuestrador de aquello   que no es esencial, dejando sólo la contemplación de la belleza- el alma   puede    entonces  responder  a   la     llamada      que           antes          era incapaz de comprender.